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LA INFELICIDAD DEL PERFECCIONISTA.

Es curioso como socialmente se crean estándares, no digamos ya de los paradigmas o, como las llamo yo, las costumbres del "esto siempre fue así". Una persona trabajadora, con capacidades resolutorias y que se comunica bien siempre esta bien vista y "debería" estar bien valorada a nivel profesional. Capacidades y habilidades hay muchas, pero de entre todas estos calificativos el que siempre me llamó mucho la atención es el de perfeccionista, sobre todo cuando algunos se lo auto-atribuyen.

Decía aquél con aire de orgullo contenido... yo soy muy perfeccionista y exigente. Sin duda en la gran mayoría de los casos viene acompañado de frustrado, inseguro y algo cabrón. Y es que la frontera del perfeccionismo es complicada de encontrar y suele compartir sus límites con los de la exigencia del observador... que, por otro lado, no suele ser excesivamente alta...

Vivimos en un mundo imperfecto donde la imperfección y un caos "colocado" nos envuelve y la ley del término medio puede que sea la más inteligente de aplicar, aunque quizá no la más perfecta.

Intentar alcanzar la perfección en un mundo que no lo es supone toda una osadía que unos creen alcanzar y otros "puristas" se lo creen.

Un camino hacia la eterna frustración, hacia la infelicidad e incluso a nuestro lado más oscuro y paralizante.

La perfección carece de emoción, porque las emociones son algo aleatorio e imperfecto ya que depende de la persona y de otras muchas variables difíciles de predecir. ¿Contribuye entonces la inteligencia emocional a estar algo más cerca de la posible perfección?. No sentir nada... ¿es perfecto?.

¿Qué es la perfección? ¿Un cuadrado perfecto que pocos ojos alcanzan a valorar o un cuadrado ajustado a la realidad del cristal con el que la mayoría capta el mundo que le rodea?. La obsesión por alcanzarla, ¿forma parte de la estupidez del ser humano?. ¿Quizá una forma de sentir que se esta por encima de la mediocridad, de lo general, de lo normal, de lo predecible?.

Son muchos los artistas que han demostrado que en lo imperfecto existe una belleza singular e incluso en muchas ocasiones más complicada de conseguir al salirse de la pura matemática de lo perfecto.

La concepción de la perfección es la clave. Si quieres crear algo perfecto para que el ojo humano lo vea... el límite serán las capacidades de éste para apreciarlo. No es por no ir... pero ir más allá... puede ser una tontería.

Encontrar el equilibrio de lo bello, la armonía de lo bien hecho dentro del orden y del pulso que marca nuestro universo, así como entender que todo esta en constante cambio... nos sacará de las tinieblas.

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